Ayer me dió por olvidarte.
Tras unos largos tragos, olvidé tu risa, supongo, que la música y las voces se me empezaban a mezclar en la cabeza, y el sonido de tu voz se me hacía irreconocible.
Lo segundo que olvidé, fue el color de tus ojos. Empecé a no distinguirlo de los demás ojos. Todos me parecía iguales. Después fue tu tacto, tus caricias no era capaz de distinguirlas de las de los demás. Tampoco distinguía las palabras. Todas sonaban igual en mi cabeza.
Entonces fué cuando olvidé los momentos, no de forma permanente, pero ya no pasaban por mi cabeza imagenes tuya y mias, juntos.
Lo más dificil, fue olvidar tu olor, casi pegado a mi piel, pegado a mi ropa.
Pero al final, también lo olvidé.
Y justo entonces, cuando ya me había olvidado de mi, de todo lo que me rodeaba y sobretodo de ti. Fue cuando se me olvidó olvidarte.
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18 de diciembre de 2011
5 de diciembre de 2011
Y llámame rara, pero ya no me gusta el café. Y sí se que antes me encantaba, y que no podía vivir sin él. Pero ya no me gusta. Porque me crea nostalgia. Porque cuando bebo con ansia, me quemo la lengua, porque si no le echo azúcar esta agrio y si me paso sabe demasiado dulce. Porque me pone nerviosa y no me deja dormir bien. Porque su olor me atrae hacia él. Porque es algo así como eres tú.
Y sé que no te crees que ya no me guste el café, porque me has pillado miles de veces aspirando su olor a recién echo. Porque cuando su olor entra por tu nariz, pongo la misma cara que cuando huelo tu colonia. Y te he dicho miles de veces que me encanta. Y me encantaba cuando me decías que no fuera sosa, y que le echase un par de azucarillos. Pero a mi me gustaba el café agrio. Me gustaba quemarme la lengua de impaciencia por dar el primer sorbo,como el día que me pudo la impaciencia y te robe nuestro primer beso.
Y cuando intentaba no pensar en él aparecía otra vez, en cada calle, en cada canción, en cada libro, en cada pastel de chocolate, en cada café... Y por mucho que lo intentara, por mucho que intentara olvidarle, cada lugar me recordaba a un momento a su lado. Procuré no visitar los lugares que teníamos en común, no pasar por su calle, pero el destino hace siempre lo que quiere con nosotros, y un día cualquiera, le volví a ver. Estaba solo, con un café en la mano, como aquél viernes hacía ya unos meses. Solo que en este momento, ya nada era como hacía unos meses .
-Hola.- me dijo con voz tímida.-Te he llamado un millón de veces.
-Ya, vi tus llamadas.
-Y porque no contestaste?
-No, no podía. No podía cogerte el teléfono y decirte que me iba bien, que ya no te quería, que te había olvidado.Sabes que nunca he sabido mentir . Además si tu me hubieras dicho que estabas con otra, todo habría sido mas difícil. Lo mejor para mi era, hacer como si nada hubiera pasado, intentar no recordarte. Dejar los cafés una temporada. Cambiarlos por batidos.
Y pensé que igual con el tiempo se me pasaría, que conocería a alguien, nose...
-Pero no funciona no?
-Por qué dices eso?
-Porque yo también lo he intentado. Porque intento no pensar en ti. No ver las películas románticas que yo odiaba y que te encantaban, no frecuentar sitios a donde ibas, incluso llevaba mese sin beber café. Porque no podía evitar recordar aquél vienes en esa cafetería, cuando cuando me viste echándole tres azucarillos al café y sonreíste.
-Yo tampoco he olvidado cuando escuche tu voz diciéndole al camarero :- Me gusta con mucho azúcar.
- Por eso he venido hoy porque no me cojes el teléfono y quería hablar contigo. Quería decirte que lo siento. Que me he dado cuenta de lo importante que eres. Y de que sin ti, los cafés no saben igual.
-Como sabías que vendría aquí.
-Es difícil dejar el café. supuse que para ti también lo sería.
Y sé que no te crees que ya no me guste el café, porque me has pillado miles de veces aspirando su olor a recién echo. Porque cuando su olor entra por tu nariz, pongo la misma cara que cuando huelo tu colonia. Y te he dicho miles de veces que me encanta. Y me encantaba cuando me decías que no fuera sosa, y que le echase un par de azucarillos. Pero a mi me gustaba el café agrio. Me gustaba quemarme la lengua de impaciencia por dar el primer sorbo,como el día que me pudo la impaciencia y te robe nuestro primer beso.
Y cuando intentaba no pensar en él aparecía otra vez, en cada calle, en cada canción, en cada libro, en cada pastel de chocolate, en cada café... Y por mucho que lo intentara, por mucho que intentara olvidarle, cada lugar me recordaba a un momento a su lado. Procuré no visitar los lugares que teníamos en común, no pasar por su calle, pero el destino hace siempre lo que quiere con nosotros, y un día cualquiera, le volví a ver. Estaba solo, con un café en la mano, como aquél viernes hacía ya unos meses. Solo que en este momento, ya nada era como hacía unos meses .
-Hola.- me dijo con voz tímida.-Te he llamado un millón de veces.
-Ya, vi tus llamadas.
-Y porque no contestaste?
-No, no podía. No podía cogerte el teléfono y decirte que me iba bien, que ya no te quería, que te había olvidado.Sabes que nunca he sabido mentir . Además si tu me hubieras dicho que estabas con otra, todo habría sido mas difícil. Lo mejor para mi era, hacer como si nada hubiera pasado, intentar no recordarte. Dejar los cafés una temporada. Cambiarlos por batidos.
Y pensé que igual con el tiempo se me pasaría, que conocería a alguien, nose...
-Pero no funciona no?
-Por qué dices eso?
-Porque yo también lo he intentado. Porque intento no pensar en ti. No ver las películas románticas que yo odiaba y que te encantaban, no frecuentar sitios a donde ibas, incluso llevaba mese sin beber café. Porque no podía evitar recordar aquél vienes en esa cafetería, cuando cuando me viste echándole tres azucarillos al café y sonreíste.
-Yo tampoco he olvidado cuando escuche tu voz diciéndole al camarero :- Me gusta con mucho azúcar.
- Por eso he venido hoy porque no me cojes el teléfono y quería hablar contigo. Quería decirte que lo siento. Que me he dado cuenta de lo importante que eres. Y de que sin ti, los cafés no saben igual.
-Como sabías que vendría aquí.
-Es difícil dejar el café. supuse que para ti también lo sería.
Te lo cuenta:
Alba ♥
a las
10:56
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