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23 de diciembre de 2011

Al principio me sentía mal conmigo misma. Me sentía mal pensando como me podías haber engañado y yo haberte creído. Lo tonta que había sido por quererte tanto, y que tu no me quisieras ni un poco.
Pero ahora, lo siento por ti. Y lo siento porque me he dado cuenta, que yo por lo menos siento. Que yo te he querido con ganas, las veinticuatro horas del día, durante demasiado tiempo.
Y tu en cambio, no has querido a nadie. Solo has ido saltando, de boca en boca. Buscando algo que no sabes ni lo que es. Y no lo has encontrado. Nunca has sentido lo que yo he sentido. Es presión en el pecho, las mariposas en el estómago. Las ganas de verle. Nunca has tenido ganas de comértelo a besos, y a la vez de estrujarlo como si cualquier mínima distancia que os separara fuera un abismo.
Y lo siento muchisimo. Porque creerás que has jugado conmigo, y no te lo niego. Pero de este juego, por lo menos yo, he jugado sintiendo. Sintiéndolo todo al ciento diez por ciento. Mientras que tu, ni si quiera sabes lo que es querer.
Espero, que algún día, puedas entender lo que yo sentía cuando te miraba a los ojos. Y que los ojos a los que mires no estén vacíos.

6 de julio de 2011

Hacía tres meses que no te veía. Tres meses y once días para ser más exactos.
Y hoy te he visto diferente. Te he visto apagado, sin ganas de nada, triste. Te he visto con los ojos vidriosos y con la sonrisa débil. Te he visto cansado, como si seguir con la rutina te costara.
Entonces me as visto y as cambiado. Se te ha encendido un brillo en tu mirada, tu sonrisa se ha echo fuerte, tú te has echo fuerte. Y me as saludado como siempre. como si nada hubiera cambiado.
Estas diferente, pero sigues siendo el mismo.

17 de junio de 2011